En China, las escuelas obligan a todos los niños en las escuelas a “odiar a Dios” diciendo que Él es «anormal». El nuevo reglamento de las escuelas es que se reprima el cristianismo, sembrando el odio hacia Dios. Además, fomentan la desconfianza hacia a los padres que sean cristianos por ser “religiosos”. Esta ley fue impulsada en 2018 pero no fue sino hasta el año en curso que tuvo más peso en la población creyente. “Antes de comenzar la escuela, le conté a mi hijo acerca de la creación de Dios y él lo creyó. Pero después de ser enseñado en la escuela, mi hijo es como una persona diferente”, dijo la madre de uno de los niños afectados. “A estos niños puros e inocentes se les ha enseñado a odiar a Dios», agregó.

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