El pastor Wang Yi, líder de una de las iglesias más grandes de China (no registrada), fue sentenciado a 9 años de prisión por subversión del poder y operaciones de negocios ilegales en medio de un aumento de la persecución religiosa en China. El pastor de Early Rain Covenant Church, de 5.000 miembros, en Chengdu, China; fue sentenciado el lunes, según una declaración de la Corte Popular Intermedia del Municipio de Chengdu. Como parte de su sentencia, el pastor también es privado de sus derechos políticos por tres años y se le confiscarán 50.000 renminbi, o unos $7.200, de sus bienes personales, según la declaración. Una publicación en Facebook de un grupo afiliado a la iglesia dijo que la asediada congregación alababa a Dios por el «fiel testimonio de nuestro hermano en Cristo, cuya recompensa es ahora grande en el Cielo». «Que el Señor use el encarcelamiento del pastor Wang Yi para atraer a muchos hacia Él y para dar gloria a Su nombre», señaló el post.

Persecución en China

La Early Rain Covenant Church fue asaltada por primera vez durante un servicio vespertino de domingo en diciembre de 2018, después de que las autoridades alegaron que violaba las regulaciones religiosas porque no estaba registrada con el gobierno. Para ese entonces Wang fue detenido junto con su esposa, Jiang Rong, y más de 100 miembros de su congregación. El Partido Comunista de China exige que los protestantes rindan culto sólo en iglesias reconocidas y reguladas por el oficialmente sancionado Movimiento de los Tres Patriotas. Las autoridades saquearon y sellaron las propiedades de la iglesia, incluyendo oficinas, un jardín de infantes, un seminario y un instituto bíblico, y registraron las casas de muchos de sus miembros. La policía también obligó a los miembros de la iglesia a firmar un compromiso de no volver a asistir a la iglesia, y alrededor de la mitad de los miembros de la iglesia permanecen bajo estrecha vigilancia de la policía. La mayoría de los feligreses de Early Rain fueron finalmente liberados después de un período de días o meses, incluyendo a Jiang. Sin embargo, en Noviembre, una corte china sentenció a otro líder de la iglesia, Qin Defu, a cuatro años de prisión por el cargo de operaciones de negocios ilegales.

Declaraciones de Wang

Abogado de profesión y conocido bloguero, Wang publicó una carta antes de su arresto en la que expresaba su esperanza de que Dios lo usara para «decir a aquellos que me han privado de mi libertad personal que hay una autoridad superior a la suya, y que hay una libertad que no pueden restringir, una libertad que llena la iglesia de Jesucristo crucificado y resucitado». «Independientemente del delito del que me acuse el gobierno, de la suciedad que me arrojen, siempre y cuando esta acusación esté relacionada con mi fe, mis escritos, mis comentarios y mis enseñanzas, es meramente una mentira y una tentación de los demonios», escribió en la carta titulada «Mi declaración de desobediencia fiel». «Lo niego categóricamente. Cumpliré mi sentencia, pero no cumpliré la ley. Seré ejecutado, pero no me declararé culpable».

Reacciones internacionales

Mervyn Thomas, director ejecutivo de la organización de derechos humanos Solidaridad Cristiana Mundial, condenó el encarcelamiento del pastor en China, diciendo que ha sido «condenado por cargos criminales sin fundamento simplemente por defender sus creencias. Pedimos a las autoridades chinas que retiren los cargos contra el pastor Wang y que lo liberen a él y a todos los demás miembros de la Iglesia Early Rain de su detención». La sentencia de Wang fue ampliamente condenada por los defensores de los derechos humanos. Patrick Poon, investigador sobre China de Amnistía Internacional, dijo que el veredicto «se burla de las supuestas libertades religiosas de China». «Wang Yi sólo practicaba su religión y defendía pacíficamente los derechos humanos en China», escribió. «Esta sentencia de nueve años es espantosa e injusta. Wang Yi es un prisionero de conciencia y debe ser liberado inmediata e incondicionalmente». «Dice mucho que Wang Yi sintió que necesitaba preparar de antemano una declaración que refutara las conclusiones del tribunal, junto con cualquier ‘confesión’ que pudiera verse obligado a hacer. En China, los practicantes religiosos viven bajo la amenaza permanente de un enjuiciamiento y una condena por motivos políticos». Bob Fu, presidente de la organización cristiana sin fines de lucro China Aid, dijo al South China Morning Post que la sentencia de Wang fue una de las más pesadas que ha recibido un líder de iglesia en los últimos años. «Creo que el régimen realmente teme el impacto nacional e internacional de Wang, especialmente la creciente influencia del movimiento evangélico reformado que él estaba liderando a nivel nacional», dijo Fu. En Twitter, Fu hizo un llamado al Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo y al Presidente Donald Trump para que «condenen» y «tomen acciones inmediatas por este acto bárbaro» del régimen comunista de China. «Aquellos que me interroguen serán finalmente interrogados y juzgados por Cristo. Cuando pienso en esto, el Señor me llena de una compasión y un dolor natural hacia aquellos que intentan encarcelarme activamente. Ore para que el Señor me use, para que me conceda paciencia y sabiduría, para que pueda llevarles el Evangelio». Wang dijo que aunque las autoridades comunistas tienen el poder de separarlo de su esposa e hijos, «arruinar mi reputación, destruir mi vida y mi familia», no pueden obligarlo a «renunciar a mi fe; nadie puede obligarme a cambiar de vida y nadie puede resucitarme de la muerte». «Jesús es el Cristo, hijo del Dios eterno y viviente. Murió por los pecadores y resucitó por nosotros» escribió el pastor. «Él es mi rey y el rey de toda la tierra ayer, hoy y siempre. Yo soy su siervo, y estoy encarcelado por esto. Resistiré con mansedumbre a los que resisten a Dios, y con alegría violaré todas las leyes que violan las leyes de Dios».  

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