Lideres religiosos de Nigeria han alzado sus voces en torno a la fuerte persecución que viven por causa de la fe, pues el país se convirtió “en un río de sangre”. El rabino Abraham Cooper y el pastor Johnnie Moore visitaron Nigeria hace unas semanas y los resultados de lo que se vive los conmocionó al grado de hacer eco de la cruel situación que se vive.

La fe los llevó hasta el epicentro de la persecución

Según los reportes, los terroristas asesinan a toda la población, incluso a los niños, los cuales también se convierten en los testigos de la muerte de sus padres cuando ellos no son las víctimas. Tanto Cooper como Moore pertenecen al Congreso de Lideres Cristianos de EE.UU, y en su corazón estuvo el deseo de viajar a Nigeria para constatar la situación. «Fue la fe lo que nos obligó a viajar a Nigeria la semana pasada para ver por nosotros mismos la crisis que amenaza a partes del país más rico y poblado de África», dijeron.

Todos pasan por un sufrimiento casi incomprensible

Ambos pudieron testificar de que el país es un auténtico “río de sangre” debido al nivel de expansión que tiene el terrorismo en la actualidad, pues Boko Haram controla casi todos los países de África, sobretodo los que tienen presencia de fe cristiana. “Hay docenas de informes de víctimas que pasan por un sufrimiento casi incomprensible», indicaron. “Una niña de 9 años nos contó sobre ver a terroristas asesinar a sus padres y hermanos con machetes. Un pastor cuya iglesia fue destruida se reunió con nosotros dos veces poco después de negociar la liberación de dos miembros de la iglesia secuestrados por Boko Harem, en camino a una celebración de Navidad. Las mujeres jóvenes a su lado, recientemente liberadas, aún muestran signos de conmoción”, informaron por medio del New York Post.

Las autoridades no ayudan a las victimas

Sin embargo, luego de sufrir estas atrocidades, el pueblo busca estrategias de poder comunicarse con las autoridades y evitar un poco las muertes de sus familiares; pero las autoridades deciden no actuar en el último minuto. “Las tropas del gobierno que alcanzaron una distancia visual de las niñas decidieron no rescatarlas”, dijeron los líderes. Y así como esas, aún más historias en donde los mismos pastores venden sus pertenencias para pagar rescates de las mujeres de la comunidad sin saber si tendrán éxito en ello; otros testifican de limpiezas étnicas en las comunidades incendiando las casas con los dueños adentro de ellas. Los líderes enviados exclamaron que esta terrible situación podría desencadenar una crisis de refugiados hacia otros países por causa del conflicto religioso, estando gravemente expuestos a las acechanzas del régimen terrorista iraní. “Como líderes debemos solidarizarnos con otros. El tiempo se acaba”, finalizaron.  

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