En una carta enviada el 16 de diciembre al gobierno cubano, los cinco relatores especiales expresan su preocupación por «la detención, la posterior desaparición forzada a corto plazo, los malos tratos y el enjuiciamiento» del pastor protestante, que fue detenido mientras participaba en protestas pacíficas en julio.  La carta se hizo pública después de que el gobierno cubano no respondiera tras 60 días. Miles de cubanos, entre ellos líderes eclesiásticos, salieron a las calles el 11 de julio para pedir democracia y reformas económicas. Las repercusiones fueron inmediatas y violentas. La policía y la seguridad golpearon a los manifestantes y detuvieron a cientos de personas, entre ellas muchos pastores. El pastor Fajardo fue trasladado a una prisión de Santiago de Cuba y permaneció incomunicado durante semanas. Compareció ante el Tribunal Justo antes de Navidad y se enfrenta a la posibilidad de una condena de 10 años de prisión por «falta de respeto», «agresión», «incitación criminal» y «desorden público». Su esposa, que fue el único familiar a la que se le permitió asistir a la vista, dijo que había sido un «espectáculo» en el que la fiscalía no aportó ninguna prueba de los delitos de los que se acusaba a su marido. Mientras tanto, en la noche del 1 de febrero, el presidente de la Iglesia Cristiana Reformada de Cuba fue sacado de su casa por agentes de seguridad. Tras el interrogatorio, el reverendo Yordanys Díaz Arteaga fue puesto bajo arresto domiciliario acusado de «recibir bienes ilegales». Fuentes locales dijeron a CSW que los cargos eran «ridículos» y alegaron que el acoso estaba relacionado con la salida de la denominación del Rev. Arteaga del Consejo de Iglesias de Cuba, una organización ecuménica reconocida formalmente por el Estado. Antes de su detención, el pastor había recibido varias amenazas de un funcionario del partido comunista y a través de llamadas anónimas, informó CSW. Después de una ausencia de 10 años, Cuba volvió a aparecer en la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas de este año. Especialmente tras las protestas de julio, «el régimen dictatorial intensificó su acción contra todos los líderes y activistas cristianos que se oponen a los principios comunistas», señalaron los analistas de la investigación de la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas.

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